Cómo presentar dos gatos correctamente
(y por qué nunca deben conocerse el primer día)
Saber cómo presentar dos gatos correctamente empieza por una regla que casi nadie sigue: dos gatos nunca deben conocerse directamente el primer día. Los gatos construyen sus relaciones desde el miedo, la desconfianza y la inseguridad, no desde la curiosidad amistosa que a veces imaginamos. La única excepción son dos gatitos bebés menores de 5 meses. Todo lo demás — un adulto y un bebé, dos adultos, un gato residente y cualquier gato nuevo — necesita un proceso de presentación completo, hecho a su tiempo y a su ritmo.
En mis más de 1.000 casos de consulta, la causa número uno de los conflictos de convivencia entre gatos — acoso, persecuciones, peleas, marcaje territorial con orina, orinar fuera del arenero — es no haber hecho un proceso de presentación completo y correcto. Es el motivo de consulta que más veo.
Qué logras haciéndolo bien
Un proceso de presentación completo les ayuda a conocerse, aceptarse y confiar en el otro, respetando su naturaleza felina. El resultado, dependiendo de cada pareja de gatos, es una de estas dos cosas:
- Una relación AAA — Amor, Amistad y Armonía.
- Una relación cordial de convivencia tranquila, sin ser mejores amigos.
Es el mejor regalo que le puedes dar a tus gatos. Y funciona en el sentido contrario también: si hay una pelea, un enfrentamiento o una mala experiencia desde el principio, eso condiciona negativamente toda su relación futura.
Por qué es tan estresante (y por qué afecta también su salud)
La llegada de un gato nuevo es una situación muy estresante — tanto para el que llega como para el que ya vive en casa. Hacerlo a su tiempo, a su ritmo y prestando atención a su comunicación no es solo una cuestión de “buena convivencia”: evita problemas de salud como la cistitis idiopática y cambios de conducta como orinar fuera del arenero o marcaje territorial con orina, que son formas en las que el cuerpo y la conducta del gato expresan ese estrés.
Qué siente cada gato cuando llega uno nuevo
Para hacerlo bien primero hay que entender lo que están sintiendo:

El gato nuevo
Se siente desubicado, asustado e inseguro. Llega a un territorio que no conoce, con olores de un gato que no ha visto nunca y de humanos nuevos.

El gato residente
Se siente amenazado, invadido y en peligro por la presencia del nuevo. Para él, ese gato es un intruso que está invadiendo su territorio.
Ninguno de los dos está “portándose mal”. Están siendo gatos, en una situación que para ellos es genuinamente amenazante.
Antes de que llegue: prepara su “guarida segura”
Antes de que el nuevo gato llegue a casa, elige y prepara una habitación independiente para él. Va a ser su guarida segura, donde va a pasar mucho tiempo y va a dormir, así que necesita tener todo lo que necesita para sentirse cómodo y seguro sin tener que salir de ahí.
Requisitos de esa habitación:
- Puerta sólida, no de vidrio (el gato residente no debe poder verlo a través de la puerta en esta fase).
- Su propio arenero, cama, comedero, bebedero, rascador, y zonas de altura o escondite.
- Los recursos repartidos por toda la habitación, no juntos — por ejemplo, el agua en una esquina, la comida en otra, el arenero en otra.
Mientras el gato nuevo se instala ahí, el gato residente sigue sintiendo que su territorio sigue siendo completamente suyo. No hay cambios grandes para él todavía.
Antes de arrancar el proceso de presentación como tal, es fundamental que el gato nuevo confíe en ti y haya recorrido y reconocido ese territorio sin cruzarse con el residente.
Cómo presentar dos gatos: fase por fase
Fase 1 — El nuevo gato conoce su territorio (sin cruzarse con el residente)
El gato nuevo explora su habitación, se siente seguro en ella y empieza a confiar en ti. El residente, mientras tanto, empieza a notar la presencia del nuevo sin verlo.
Fase 2 — Presentación a través de una malla (la fase más importante)
Cuando el nuevo gato está tranquilo y adaptado, empieza la presentación real. Yo la recomiendo siempre con una malla ubicada en la puerta de la habitación — así pueden tener el control de lo que pasa y de sus reacciones, verse, comunicarse y empezar a conocerse con un medio de protección de por medio.
Mientras se están conociendo (cómo hay miedo y desconfianza) es mejor no ofrecerles nada de comer para forzar a que se acerquen, no hay que intervenir, no decir nada, no consentirlos, ni jugarles. Es muy importante que sea un momento de total tranquilidad.
Es completamente normal si hay gruñidos o bufidos, son parte de su comunicación defensiva al principio.
Esta es la fase clave. Aquí la prioridad es leer cómo se sienten y qué están expresando, no apresurar nada.
El error más común en todo el proceso pasa aquí: dejarlos interactuar directamente demasiado rápido, sin saber si ya se han aceptado de verdad. La primera semana puede no pasar nada — pero en la semana 2 o 3 es cuando suelen empezar las persecuciones, peleas o conflictos. Otro error igual de común: obligarlos a verse u olerse mientras los tienes en brazos.
No hay una duración estimada, depende de los gatos, así como puede durar 1 semanas puede durar meses.
Fase 3 — Encuentros directos supervisados
Cuando a través de la malla ya están tranquilos y empiezan a aparecer conductas de amistad o calma recíproca, pasas a dejarlos interactuar directamente por periodos cortos, en tu presencia y con calma.
Aquí es muy importante saber que ya se aceptaron, realizar los encuentros en momentos de silencio y sin estímulos que puedan asustarlos. Puedes hacer 1 o 2 encuentros diarios, y a medida que veas que están siendo positivos los encuentros puedes ir alargando el tiempo.
Si hay una pelea entre los gatos quiere decir que todavía no están listos, que abriste malla muy rápido y hay que volver a la fase anterior. No vayas a dejar por nada del mundo que haya otra pelea.
Fase 4 — Convivencia
Cuando esos encuentros directos ya son amistosos y pacíficos de forma constante, pasan a convivir con normalidad.
Cosas muy importantes durante el proceso de presentación: Tener en cuenta que sienten, que expresan, no forzar nada, no apresurar y no aplicar cuanto consejo encuentras en internet. Es preferible que lo hagas de la mano de una especialista en comportamiento felino.
Qué es normal ver en esta fase (y qué NO significa)
Durante el proceso es normal ver a tu gato bufando, gruñendo, agresivo — o todo lo contrario: muy asustado, escondido, incapaz de caminar cerca de la puerta o malla, o que ya no quiere dormir contigo porque prefiere quedarse afuera.
Es completamente normal. Y nunca te lo tomes personal:
- No te va a dejar de querer
- No siente que tiene que competir por tu amor
- No se siente desplazado ni celoso
- No está molesto contigo
Está siendo gato.
Tu papel en el proceso
Tu intervención es clave porque tú les transmites tranquilidad y confianza. Algunas sugerencias:
- No regañes ningún bufido, gruñido o vocalización — es parte de su comunicación y necesario en el proceso de conocerse.
- No fuerces los encuentros. Deben ser voluntarios, por decisión de ellos.
- No los acerques ni los obligues a comer uno frente al otro pensando que así se van a aceptar más rápido. Eso se hace después, cuando ya confían — no antes.
- No los consientas ni sobreestimules durante cada fase.
Entre más tranquila y menos invasiva sea la presentación, mejor sale.
La presentación de gatitos bebés es distinta
Si los dos son gatitos menores de 5 meses, no hay mayor misterio: no necesitan este proceso.
Si vas a llevar un gatito bebé a un hogar con un gato residente adulto, puedes hacer la primera presentación con el bebé dentro de un guacal (transportín) grande y cómodo.
Saber cómo presentar dos gatos correctamente es el mejor regalo que les puedes dar para toda la vida.
¿Quieres la guía con el paso a paso completo para no cometer errores irreversibles?
La guía: Proceso de presentación desde cero te explica el paso a paso de todo el proceso para lograr que tus gatos se lleven bien sin peleas, ni estrés desde el inicio.
Una guía muy completa para ayudarte a presentarlos teniendo en cuenta su naturaleza, su comunicación, señales de evolución e importantísimo, cómo debe ser tu participación e intervención.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tarda un gato en aceptar a otro?
No hay un tiempo fijo — depende de cada gato, su historia y su temperamento. Puede ser semanas o varios meses. Lo que marca el ritmo no es el calendario, es su comunicación y cómo les facilitas el proceso a su ritmo.
¿Puedo simplemente acercarlos y dejar que se huelan en brazos?
No. Obligarlos a verse u olerse mientras están en brazos es uno de los errores más comunes y puede arruinar la primera impresión que tienen el uno del otro. Recuerda que hay miedo y desconfianza en ellos entonces forzarlos los puede hacer reaccionar defensivamente y además no tienen el control de sus acciones, al querer escapar no lo pueden hacer.
¿Es normal que mi gato bufe o se esconda del nuevo?
Sí, es completamente normal durante el proceso. No significa agresividad, que no vayan a poder convivir, y no significa que tu gato esté celoso o molesto contigo. Significa que como no lo conoce le está comunicando que no se acerque y mantenga su distancia.
¿Qué hago si ya cometí el error de presentarlos muy rápido y ahora se pelean?
Se puede retomar el proceso desde el principio — separándolos de nuevo y volviendo a la fase de la malla — pero en ese punto lo más seguro es hacerlo acompañada de una especialista, porque ya hay una asociación negativa entre ellos que hay que revertir con cuidado. Reservar consulta
¿La presentación es igual para gatitos bebés?
No. Entre dos gatitos menores de 5 meses no hace falta este proceso. Si es un bebé con un gato adulto residente, la presentación puede hacerse con el bebé dentro de un guacal grande.
¿Todos los gatos se aceptan?
Puede pasar que haya gatos que no quieran convivir con otros gatos. Y eso depende del gato, por ejemplo, si tienes un gato en casa que lo recibiste desde el mes y medio o 2 meses y creció solo con humanos por más de 4 o 5 años, será un gato que probablemente le cueste mucho aceptar a otro.
¿Es muy estresante el proceso de presentación para mi gato?
Un proceso de presentación entre gatos siempre va a generar algo de estrés ya que es un desconocido y una posible amenaza. Sin embargo, hacer el proceso de presentación completo es justamente para minimizar el estrés y que una vez ya se acepten y puedan convivir, el estrés desaparece. Es decir, es un estrés de corto tiempo. El problema es cuando no se realiza correctamente el proceso y los gatos tienen problemas de convivencia, esto es un estrés crónico que si puede traer consecuencias negativas tanto emocionales como físicas.
¿Hacer la presentación me garantiza que los gatos se amen?
No porque depende de la personalidad, pasado y compatibilidad de los gatos. Sin embargo hacerlo bien logra que los gatos puedan convivir tranquila y armónicamente, que es realmente el objetivo final que todos debemos buscar.
Por qué te recomiendo ir acompañada
La mayor amenaza en estos procesos no es el gato nuevo, ni el residente. Es el miedo del humano. Es comprensible — pero ese miedo puede convertirse en tu enemigo, porque te hace actuar, intervenir y comunicarte desde la angustia, miedo y el control, justo lo contrario de lo que el proceso necesita.
Por eso el mejor consejo que te puedo dar es que hagas este proceso guiada por una especialista en comportamiento felino, que te dé las pautas, te ayude a interpretar lo que se están comunicando y te diga cuándo y cómo avanzar. Te vas a sentir acompañada y segura — y ellos también.

Terapeuta de gatos especialista en bienestar emocional, comportamiento y convivencia. Llevo más de 6 años y 1.000 casos acompañando a familias con gatos que orinan fuera del arenero, se muestran agresivos o no logran llevarse bien entre ellos, y guiando la presentación de un nuevo gato en casa. Trabajo desde el entendimiento del gato, no desde la corrección. Consultas virtuales para toda Hispanoamérica y España.




