¿Amas a tus gatos con locura y aun así sientes que no logras entender lo que está pasando?
No estás sola. Detrás de cada conducta hay un mensaje. Cuando comprendes lo que tus gatos expresan y necesitan, vuelve la calma, la confianza y la armonía a tu hogar.
Yeny Lavizcat
Terapeuta de gatos, experta en bienestar emocional y comportamiento
Sé exactamente lo que sientes
Hace más de 15 años yo también miraba a mis gatos sin entender qué intentaban decirme.
Me preguntaba si estaba haciendo lo correcto para que fueran felices, si realmente se sentían bien, si se llevaban bien entre ellos o si había algo importante que yo no estaba viendo. Vivía con la sensación de que los amaba profundamente, pero no sabía cómo comprenderlos.
Mi camino no comenzó en una universidad veterinaria. Comenzó en mi propia casa, intentando entender a mis gatos cuando sentía que nadie me explicaba realmente qué estaba pasando.
Esa búsqueda personal, que llevo viviendo hace más de 15 años, me llevó a formarme y ejercer profesionalmente como Terapeuta de gatos desde hace 6 — dedicando ese tiempo a estudiar el comportamiento, la comunicación y el bienestar emocional felino.
Lo que empezó como una necesidad para ayudar a mis propios gatos terminó convirtiéndose en mi profesión y en el propósito de Lavizcat.
Hoy acompaño a familias que aman profundamente a sus gatos, pero que se sienten confundidas, preocupadas o frustradas porque el comportamiento de su gato cambió o la convivencia ya no es la misma.
Mi historia: De mamá gatuna a terapeuta de gatos
Hace más de 15 años, un gato decidió que yo era su humana.
Se llamaba Tito. No lo busqué yo a él, se acercó, me miró, y se quedó. Nunca había tenido un gato antes, y el primer mes fue torpe, extraño, de aprender a compartir la vida con un animal que no conocía. Al mes siguiente ya no imaginaba la vida sin él. Había conquistado por completo mi corazón.
Cuatro meses después llegó Mony, abandonado en el parque del edificio. Le bajé agua y comida, y se prendió de mi cuello como si llevara toda la vida esperándome. Me lo traje a casa esa misma tarde.
Y ahí empezó todo lo que no sabía.
De un día para otro tenía 2 gatos en casa y ninguna certeza sobre lo que hacían. No sabía si jugaban o peleaban. No sabía si se llevaban bien o solo se toleraban. No sabía qué gesto mío los tranquilizaba y cuál los estresaba sin que yo me diera cuenta.
Lo que lo cambió todo fue el diagnóstico de leucemia felina de Tito.
Ahí entendí algo que hasta ese momento no había dimensionado: su bienestar dependía de cosas que yo no sabía manejar — su estrés, su entorno, su estado emocional. No bastaba con quererlo. Tenía que aprender a ayudarlo.
Empecé a estudiar el comportamiento y el mundo emocional felino, primero por necesidad, después por obsesión. Los siguientes diez años me los pasé formándome en todo lo que encontraba: comportamiento y comunicación felina, alimentación fisiológica para gatos, educación vincular felina, terapia floral y biodecodificación aplicada a gatos.
Fui voluntaria en fundaciones, cuidé gatos a domicilio, rescaté y di en adopción a los que pude. Llegaron Chitty y Loky, dos maestros más en el camino.
Y perdí a Tito. Fue el dolor más fuerte que he sentido en mi vida, y también la confirmación de que este camino no era casualidad.
En 2019 creé Lavizcat, porque sabía que no era la única viviendo esto: millones de familias aman profundamente a sus gatos sin entender lo que intentan comunicarles. Un año después tomé la decisión más difícil y más liberadora que he tomado — dejé mi cargo como gerente de producto en una farmacéutica para dedicarme por completo a los gatos.
Hoy, seis años después, acompaño a familias que están exactamente donde yo estuve con Tito y Mony: amando a sus gatos sin las herramientas para entenderlos y ayudarlos. Y sé, mejor que nadie, lo que se siente cruzar al otro lado de esa incertidumbre.
Soy mamá de 6 gatos: Mono, Chitty, Loky, Kiky, Negly y Mely
Elegí dedicarme a los gatos porque ellos me cambiaron la vida.
"Comprender siempre es mejor que corregir"
Te cuento como trabajo
Con los años comprendí algo que cambió por completo mi manera de trabajar:
Los gatos no se portan “mal” . Se comunican.
Detrás de orinar por fuera, marcar con orina, la agresividad, la ansiedad, un rascado excesivo, conflictos entre gatos o de un cambio de comportamiento siempre hay una causa, un llamado de atención para nosotros que merece ser escuchado. Son síntomas de que algo le pasa al gato.
Por eso mi trabajo no consiste en corregir al gato, castigarlo ni buscar soluciones rápidas para eliminar una conducta.
Mi trabajo consiste en comprender qué siente, qué está viviendo, qué necesita y qué está intentando comunicar a través de ese comportamiento.
Cada gato tiene una historia y personalidad única.
Cada relación entre gatos es única y diferente.
Cada familia vive una realidad diferente.
Cada hogar tiene dinámicas distintas.
Por eso no creo en consejos generales ni fórmulas mágicas.
Creo en escuchar, observar, comprender y diseñar un acompañamiento personalizado para cada familia.
Cuando entendemos el origen del comportamiento, las soluciones dejan de ser superficiales y empiezan a transformar la convivencia desde el respeto, la empatía y el bienestar de todos.
¿Qué hace diferente el Método Lavizcat?
Otros enfoques
- El gato es el único protagonista
- Buscan corregir el comportamiento
- No tienen en cuenta las emociones del gato
- Aplican soluciones generales
- El objetivo es que "deje de hacerlo"
Método Lavizcat
- Los protagonistas son el gato y sus humanos
- Busco comprender el origen del comportamiento
- El bienestar emocional del gato es el pilar
- Cada familia recibe un plan personalizado
- El objetivo es recuperar el bienestar y armonía
Así es como empezamos a entender a tu gato juntas
1
Cuéntame qué está pasando
Agenda tu consulta y cuéntame la situación específica que estás viviendo con tu gato o tus gatos.
2
Te cuento qué le pasa a tu gato
Al analizar tu caso te cuento qué le está pasando, qué intenta comunicarte y qué necesita
3
Empiezas a ver el cambio
Te doy un plan claro de acción para ayudarlo, con acompañamiento, para resultados reales.
No tiene que seguir siendo así
Sin entender lo que tu gato comunica, cada día se parece al anterior: la misma tensión al llegar a casa, la misma incertidumbre antes de dejarlos solos, la misma culpa cada vez que algo sale mal y no sabes por qué.
No es que no lo intentes. Es que nadie te dio las herramientas para leerlo bien.
UN GATO FELIZ: no es agresivo. No ataca. No orina fuera del arenero. No vive con ansiedad. No vive en alerta constante ni se aisala.
La vida entre gatos no debería ser de supervivencia. Debería ser de convivencia.
Cada día que pasa sin entender lo que tu gato comunica es un día más de tensión que no tiene por qué existir. No necesitas convertirte en experta. Solo necesitas una guía que ya recorrió este camino — con Tito, con Mony, y con más de 1.000 familias después de ellos.
Sé lo agotador que puede ser convivir con un gato que parece haber cambiado de un día para otro o vivir una batalla entre tus gatos.
También sé lo esperanzador que es descubrir que ese comportamiento no es un acto de rebeldía, sino una forma de pedir ayuda.
Si has llegado hasta aquí, no estás sola. Estoy aquí para ayudate y acompañarte a solucionar lo que necesites con tus gatos.
